Opinión


31/07/18

Iván Guerrero

  1. Marruecos y la inmigración ilegal

    Históricamente, el país marroquí ha sido siempre en general un verdadero incordio para España. Y eso, desgraciadamente, no ha cambiado. 

    Ojalá hubiésemos seguido como es debido, el sabio consejo de la brillante reina que fue Isabel ''la Católica'', plasmado en su testamento, con ese <<Que no cesen de la conquista de África>>, y seguir con la reconquista por tierras africanas, nos hubiésemos ahorrado muchos problemas tanto después como en estos tiempos.

    Es triste que un país como el nuestro, tan cerca del continente africano, tenga tan poca presencia en el. Y, encima, la poca que tiene, la abandona a su suerte de forma bochornosa, como fue en el caso del Sahara Occidental.

    Ceuta, Melilla y los peñones se han quedado como posiciones aisladas. Además, desde la entrega del Sahara Occidental a Marruecos, ya ni tan siquiera tenemos una zona desde donde poder ''vigilar'' a ese país o tener una nación aliada en la zona, y, con ello un territorio para por lo menos proteger las Islas Canarias. 

    Y amigo o aliado de España no puede ser Marruecos por el momento porque es...

    · Un país que no respeta los tratados de pesca con nuestro país.

    · Una nación que tampoco respeta la resolución de la ONU para permitir un referéndum para la independencia del Sáhara Occidental (territorio creado por España) y que, al contrario, lo invade. Invade y anexiona de forma ilegal, un territorio que jamás fue suyo, convertiéndolo de paso en un ''campo de concentración gigante'' y dejando casi en la indigencia a las personas que viven allí.

    · Un país que no contiene la inmigración subsahariana que atraviesa su territorio llegando con ello al nuestro en oleadas. Es más, parece como si lo hicieran adrede, lanzando contra nosotros africanos con la intención de convertir España a largo plazo en un nuevo Al-Ándalus.

    Seamos claros, Marruecos, sigue siendo un peligro para nuestro país. Detrás, seguramente, están ''protegiéndole'', Francia, Estados Unidos y, sobre todo, Inglaterra. Le dan alas al país norteafricano contra nosotros de tanto en cuanto. Parece como si le tuvieran como una especie de ''títere'' de sus políticas para, entre otras cosas, mantener controlado el estrecho de Gibraltar las potencias anglosajonas. Y, por supuesto, detrás de ellas a su vez, la criptocracia.

    Resumiendo, así como deberíamos tirar de las orejas a Inglaterra por la cuestión de Gibraltar, deberíamos también hacer lo mismo con Marruecos para resolver, por lo menos, las tres cuestiones que he dicho arriba. 

    Ya está bien esas políticas que nos abofetean y encima España debe decir gracias y sonreír.

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