Opinión


13/05/14

Tomás Amparán

  1. Europa, esa gran desconocida

    ¿Me dejan decirles una cosa? El 25 de mayo hay elecciones, pero no elegimos alcalde, ni presidente regional, ni presidente del gobierno. Oiga Usted, que me enterado que Revilla no se presenta, ¿Pero qué elecciones son estas?

    Pues efectivamente, ni Revilla se presenta, y efectivamente, hay elecciones. Pero no se preocupen, son de esas elecciones que nos ponen para que algunos partidos ganen pasta y muchas viejas glorias puedan seguir viviendo del cuento. Estas últimas palabras no son mías, yo nunca diría algo así, pero las oigo en la calle. La calle, que lugar más interesante para conocer el pulso de la sociedad. Esa misma calle que nuestros políticos no suelen pisar, mas que en estos periodos electorales, en los que no queda más remedio que ir aguantando a unos cuantos que les pasan la mano por el hombro diciendo “¡qué guapo es Usted Sr. Rajoy!”.

    Que ganas tenía la gente de ir a votar allá por los inicios de los 80 del siglo pasado, esa década maravillosa que algunos tantos recordamos, precisamente porque no pudimos ejercer el derecho al voto. Que jóvenes éramos algunos en aquella época, bien es cierto que aun lo somos, con la ventaja de que además ahora nos dejan votar. Que sí, que podemos votar, que hay elecciones. No se agolpen todos ya en los colegios electorales que aun queda algo de tiempo, y además deben pensar a quien van a votar. Noto por la calle ese cosquilleo de la gente que está deseosa de ejercer su constitucional derecho a votar. Se nota, se siente, las elecciones están presentes, cantan para sus adentros algunas personas que pasan a mi lado. Que orgulloso me siento de mis conciudadanos, pero sobre todo, que contento me siento de mis dirigentes, que han sabido explicar y educar a la ciudadanía en sus derechos y obligaciones.

    Cuando me propuse escribir este artículo, pensé que debía hacerlo de modo responsable. Que debía intentar explicar a todo aquel que me quiera leer lo importante que son estas elecciones y lo mucho que nos jugamos. Pensé hacerlo de una forma más o menos didáctica y explicar al lector en que consistían unas elecciones europeas, repasar viejos apuntes, revisar artículos nuevos, hacer alguna valoración de lo que suponía para Europa este importante acontecimiento. Quizás por lo que les comentaba antes, para mí las elecciones, de cualquier tipo, son especialmente importantes, y estoy seguro que no me resultaría difícil explicar de una forma concisa y breve ciertos aspectos para que todos entiendan que va a ocurrir el próximo día 25. Pero cuando me he sentado delante del teclado y he empezado a escribir, se ha apoderado de mis dedos esa vena irónica, casi sarcástica, que no suelo utilizar aquí. Se ha apoderado de mí de una manera tan fuerte, que me he dejado llevar, y he pensado, que si nuestros dirigentes y políticos son incapaces de decir a sus ciudadanos lo que son unas elecciones europeas. Si ellos nos niegan el conocimiento a saber en que consiste este derecho que vamos a ejercitar. Si les da igual el resultado final porque todos van a hacer sus pactos en la Eurocámara. Y si ellos mismos se toman estas importantes elecciones como unas primarias para las elecciones del año que viene, que esas sí que son importantes. Dirán conmigo que quien soy yo para hacer lo contrario, lo pienso y me pregunto para mí mismo, ¿dónde vas, qué haces?, ¿acaso quieres ser el más listo del barrio? Anda, deja vivir a la gente en la ignorancia de pensar que esto no vale “pa´ na´”, deja a los políticos, que ellos si que saben, hacer las cosas y no te metas donde no te llaman. Tú piensa que la gente tiene muchos problemas, necesita soluciones y no pretendas decir a nadie que esas soluciones van a venir de Europa, esa vieja que nadie quiere y a todo el mundo le da igual.

    Mi Europa, con lo orgulloso que me hace sentir el llamarme europeo. Ella que me mira orgullosa cuando traspaso las fronteras inexistentes de mi país y me recibe con los brazos abiertos en cualquier país de esa Unión a la que tanto nos costó llegar. Mi vieja Europa, tan distinta pero tan abierta, mira en lo que te hemos convertido, mira cuanto empeño han puesto nuestros dirigentes para que seas una gran desconocida.

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