Cuarto encierro de San Fermín: pegamento en los adoquines y lucha por el pitón

10/07/18


No hay que dejarse engañar: la complicación de correr el encierro de San Fermín no es huir de las astas de los toros, sino acercarse a ellas. Qué paradoja.

Es lo que en la jerga se llama coger toro, es decir, ponerse delante de la cabeza de uno de los morlacos que se lidiarán por la tarde en la plaza de toros. Si todos corren en aparente huida, ¿cómo es posible que no haya un solo hueco para jugársela como uno quiere ante los morlacos? Hay muchos motivos, como el aumento de la preparación de los corredores o la masificación pero, sobre todo, por el antideslizante que desde hace unos años se vierte en el piso.

Las autoridades decidieron echar un líquido antideslizante en la curva de la Estafeta para evitar que la manada chocara contra el vallado de forma violenta. Esto conllevaba, por una parte, la posibilidad de que alguno de los toros se lesionara; pero también contribuía a romper la manada. ¿Qué problema hay cuando se rompe la manada? Pues es una muy mala noticia para los novatos, paracaidistas, recién llegados a la fiesta y otros advenedizos, que se convierten en carne de cañón de los morlacos que se ven solos en la calle, sin el abrigo de los cabestros. Pero era una noticia muy agradable para los corredores de verdad, los que quieren medirse de tú a tú con los toros.

Ahora ya no es posible. Hoy se ha visto con los toros de Fuente Ymbro, que han cubierto todo el tramo de Santo Domingo muy cubiertos por los mansos. Apenas asomaba la espectacular cornamenta de alguno de los toros de Ricardo Gallardo, por lo que no se han visto carreras espectaculares. Mucha velocidad, todo muy aséptico.

En el paso por la curva de Estafeta, el antideslizante parecía más bien pegamento. ¿Cómo es posible que toros con ese volumen y a esa velocidad ni siquiera pisen la acera izquierda? Manada compacta, como si no existiera la inercia, desafiando a las leyes de la física.

Lucha por cada centímetro de la calle

Así, la larga recta de la Estafeta ha sido una lucha atroz entre los corredores más experimentados por coger toro. Se han visto empujones, caídas tremendas, braceos para deshacerse de los compañeros o agarrones al lomo o al cuerno de los cabestros para mantener la posición. Muchos de los mejores han caído sin haberse siquiera asomado a la cara de los de Fuente Ymbro. 

Sólo el tropiezo de uno de los morlacos a mitad de la calle ha abierto hueco y ha permitido que algunos de los mozos se dieran por fin el gusto de una carrera más o menos limpia, sin demasiados agobios. Lo han logrado los que han dejado pasar al grueso de la manada y se han enganchado al toro suelto. Como ocurría habitualmente hace unos años, cuando no había pegamento en los adoquines.

Finalmente, la llegada a la plaza se ha cerrado en poco más de dos minutos, sin ningún herido por asta de toro ni un gran número de contusionados.

Atrás quedaba el vallado de Telefónica, donde la familia de Daniel Jimeno, un joven de Alcalá de Henares fallecido en 2009 por la cornada de un toro de Jandilla, ha depositado un ramo de flores en su memoria.

Los astados que han corrido esta mañana serán lidiados por Sebastián Castella, Miguel Ángel Perera y López Simón.




Verdad o Mentira 15.11.18

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