Opinión


28/11/21

David Bossu

  1. El éxito del fútbol es no inventar

     
    El fútbol se inventó en Inglaterra, pero a día de hoy se desconoce que personas fueron. No obstante, no es suficiente para mucha gente que aún sigue buscando respuestas para esa pregunta. Lo que si podemos aseverar los amantes del deporte rey, es que las modalidades de este juego están todas inventadas, puede haber variantes, pero lo que es la raiz está todo descubierto.
     
    En la actualidad cuando se quiere innovar o inventar en el fútbol prácticamente casi siempre el experimento sale mal, por ello, hay una frase que dice: “los experimentos con gaseosa”. Al parecer el técnico del Racing Guillermo Fernández Romo mezcló ante el Unionistas un buen caldo con una gaseosa que no estaba en sus mejores condiciones.
     
    Fue una sorpresa total, cuando el club anunció por sus redes sociales el once inicial, en el que entraba Sergio Marcos en el doble pivote. para desplazar a Iñigo al costado izquierdo, y así dejar a Álvaro Bustos y Marcos Camus en el banquillo. La razón que dio el míster racinguista era que el lateral derecho del conjunto charro Marin era un peligro evidiente. Nadie discute lo contrario, lo que pasa que desde fuera parece muy atrevido condicionar a todo un equipo por un jugador rival que juega en la parte derecha de la defensa salmantina.
     
    La tarde noche del sábado, los experimientos seguían surtiendo la filosofía de juego del técnico madrileño, y no hay peor remedio que encontrar el antídoto para tal desaguisado sacando a Marco Camus, y así consiguiendo que el Racing tuviera 15 minutos arrolladores hasta que el efecto se disolvió como un azucarillo, cuando le entró el beneficio de pensar que el punto era bueno, y así cambiar el sistema de juego, quitar a Soko y Pablo Torre y dejando a Pol Moreno en el doble pivote.
     
    Los méritos del resultadismo de Romo no hay que descubrilos, es una evidencia y solo con ver la clasificación ahí están. Sin embargo, el riesgo que corre la filosofía de la romoneta -como así cariñosamente mi amigo Jaime del Olmo lo define-, es que partidos así no surge la ambición, y el conformismo hace que no se sume los tres puntos. Ejemplos claros son encuentros como ante el Racing de Ferrol, que uno un jugador menos los gallegos no se tuvo el arresto de ir a por el rival.
     
    El atrevimiento es cierto que muchas veces ocasiona que en los cementerios haya muchos valientes. Pero tiene que haber un punto medio y ese es el debe que tiene Guillermo Férnandez Romo. Lo que queda claro que los inventos para los inventores, y en el fútbol cualquier innovación tiene que estar bien preparada, porque sino la consecuencia en la mayoría de las veces es negativa.
     
    Sobre todo la autocrítica en muchas ocasiones en la vida es necesaria, para poder seguir creciendo por el buen camino. No enrocarse ante la evidencia de una equivocación o decisión no acertada. Quizás lo que pueda inquietar más de todo ello, es que una vez visto el resultado se siga pensando igual, como así lo hizo el entrenador verdiblanco al término del partido en la comparecencia ante los medios de comunicación, donde indicó con total rotundidad que no se había equivocado probando a Iñigo en el perfil izquierdo.
     
    Decía el poeta británico Alexander Pope: que “Errar es de humanos, perdonar es divino y rectificar de sabios”. Nadie tiene que perdonar nada, pero si entender que Romo se equivocó y que ojalá no siga por una senda que no es la correcta. En esta ocasión, no ha supuesto ningún trauma que no se pueda solucionar, es un aviso a navegantes que debiera tener alerta al capitán de la nave que no debe perder el timón bajo ningún concepto.

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