Opinión


24/06/17

Claudio Acebo

  1. Cantabria llora sus penas

    Vamos estos últimos años de desconsuelo en desconsuelo. No levantamos cabeza. Apenas tenemos alegrías y únicamente nos queda el discurso de la impotencia o el pataleo contra Madrid, algo muy común en los últimos lustros –demasiados, diría yo–. La desolación de mayores y niños, el domingo hacia las ocho de la tarde, era un síntoma más de que la suerte no es esquiva cuando estamos a puntos de tocar el cielo. Apenas unos minutos y todo patas arriba. Con qué pasión nos  agarrábamos a una sola alegría, una sola. Familias enteras cabizbajas porque no había sido la tarde del representativo. No hay consuelo para una bofetada de ese calibre. Gente luchadora, trabajadora, con ganas de empezar con un equipo limpio, y la última ilusión se deshace en un cuarto de hora. “Es el sino de Cantabria”, señalaban algunos aficionados al salir del campo.

    No andamos bien, nadie nos hace caso, somos el furgón de cola en España, nos quedaba la ilusión de un equipo en segunda categoría y la suerte nos da la espalda aquí, también. Los que quieran hacer política de la situación que la hagan porque muchos de ellos viven del, “y tú más”.  Al PP le dejan ‘con el culo al aire’ en Madrid y lo que sus nuevos inquilinos prometían como cartilla de presentación después de un congreso resuelto en el tiempo de descuento, salen ‘los de Madrid’ y zas: Cantabria solo importa cuando vamos a veranear. A todo esto, Revilla aprovecha la coyuntura vociferando una vez más los incumplimientos de Madrid con nuestra comunidad sabiendo mejor que nadie que esto, desgraciadamente, no es nuevo. Cuando en la capital pintaban bastos o copas, qué más da, nuestro presidente tuvo que tragar y tragar los desaires capitalinos con ministras que iban a cerrar acuerdos para Valdecilla, lo del  Ave –uno, dos o tres– la autovía de Solares a Torrelavega y toda esa negra historia de los últimos años en Cantabria. Porque la desgraciada realidad es que vamos para atrás como los cangrejos y no hay quien lo pare de momento. Así lo certifican los indicadores económicos con una deuda entre otras cosas, preocupante. En el PP conocen la historia distante sin final feliz; en el PSOE  hablaban de unidad pero ya la tenemos montada en Cantabria con  unos y otros; en Ciudadanos tienen sus cuotas subterráneas y portavocía impuesta por Albert evitando que se escape la pureza en Cantabria; el PRC reza todos los días al ‘santucu de turno’ para que Dios siga dando salud de por vida a Miguel Ángel. Y la semana que viene tenemos el Estado de la Región en el Parlamento. ¿De qué hablarán? Tendría gracia que el único dinero en inversiones únicamente llegue del Ministerio de Fomento. Continuamos con el paso cambiado y en Cantabria seguimos llorando nuestras penas. Parece ser que con santo Toribio todo se arreglará incluso el ascenso a segunda. Que así sea. 

Twitter