'Aprés le pont, mi amor" Una historia de algo más que amor

26/08/26


Alma Dovar en Santander. Foto: ©Inmaculada Luque

Un viaje teatral entre Florencia y París que convierte una historia de amor en una reflexión sobre el deseo y la pérdida, donde la vida inspira al arte y el arte devuelve una nueva mirada sobre la vida, en una narración íntima y llena de humor de la mano de su personaje principal, Alma Dovar, una Drag Queen interpretada por el mismo autor.

¿Qué ocurre cuando una historia de amor que parecía destinada a durar para siempre se convierte, con el paso de los años, en una historia de la que necesitamos aprender a despedirnos? ¿Qué ocurre cuando una experiencia que nos atraviesa profundamente se convierte, años después, en una obra de arte? ¿Dónde termina lo vivido y dónde empieza la creación?

“Après le pont, mi Amor’ nace precisamente en ese territorio fronterizo: una experiencia íntima que se transforma en un espectáculo teatral y musical que recorre casi una década de recuerdos, separaciones, reencuentros y preguntas sin respuesta.

El espectáculo sigue al icónico personaje de Alma Dovar , cuyo nombre constituye un guiño al cineasta español Almodóvar, de quien el autor, originario de Palencia pero crecido en Santander y actualmente residente en Paris, se inspira para crear un universo a caballo entre la sublimación de lo coloquial y lo excéntrico convertido en poesía.

La obra, narrada en solitario, relata entre recuerdos y presente, la historia del que ella considera el gran amor de su vida: comenzando nueve años atrás en Florencia y llegando hasta París en la actualidad, atravesando puentes (‘pont’, en francés) que se convierten en metáfora de todo aquello que une, separa y transforma a las personas. A través de estos, la obra no solo relata una historia de amor, si no también la importancia de aprender a soltar.

Pero hay dos historias que avanzan en paralelo.

Por un lado, está la historia de amor. Por otro, está la historia del propio artista: la necesidad de escribir para comprender lo ocurrido, de transformar el dolor en relato y de convertir una experiencia íntima en una obra que pueda ser compartida con otros. La creación se convierte, de este modo, en un tercer personaje de la obra.

A través de una puesta en escena íntima, la interpretación, la música en directo y una narración que rompe en distintos momentos la cuarta pared, “Après le Pont, Mi Amor” permite al público entrar no solo en la historia que se cuenta, sino también en el universo interior de quien necesita contarla.

Y es ahí donde la obra adquiere una dimensión universal.

Porque, aunque nace de una experiencia concreta y profundamente personal, habla de algo que muchos espectadores pueden reconocer: la necesidad de encontrar un sentido a lo que nos ocurre y la posibilidad de transformar una herida en algo nuevo.

Y quizá ese sea el verdadero puente que propone “Après le Pont, Mi Amor”: el que existe entre la vida y el arte, entre lo que nos sucede y aquello que somos capaces de crear a partir de ello.