Talavante abrió la tarde con una faena de oficio y temple frente a un toro noble pero falto de transmisión. El extremeño supo administrar las embestidas del animal y dejó pasajes de calidad, especialmente al natural. Una estocada fulminante le valió una oreja con fuerte petición de la segunda. El cuarto permitió ver la versión más inspirada Talavante. Con inteligencia y sensibilidad, fue construyendo una obra de gran dimensión, llena de recursos y detalles de torería, que culminó entre cercanías y manoletinas antes de cortar dos orejas.
Juan Ortega volvió a demostrar su buen concepto del toreo. Ya en el segundo de la tarde dejó una de las faenas de mayor sabor del festejo, marcada por la suavidad y el ritmo de su toreo al natural. El fallo con la espada le privó de un premio que parecía seguro. Sin embargo, el sevillano encontró la recompensa en el quinto, al que cuajó una labor de gran personalidad y hondura. Buen toreo al natural. Cortó dos orejas.
También brilló Víctor Hernández. Volvió a demostrar el gran momento que atraviesa con una actuación firme, entregada y muy completa frente al tercero de la tarde. Toreó con profundidad por ambos pitones, destacó especialmente al natural y rubricó su labor con unas ajustadas bernadinas y una estocada efectiva. Dos orejas.
Cerró la feria un sexto toro deslucido, falto de raza y transmisión, que apenas ofreció opciones para el lucimiento. Sin embargo, Víctor Hernández volvió a demostrar el gran momento que atraviesa y su capacidad para imponerse a las dificultades. Tiró de entrega, firmeza y convicción para construir una faena de mérito por ambos pitones, siempre por encima de las condiciones de su oponente. Una nueva estocada de impecable ejecución puso el broche a su actuación y cortar dos orejas.
Torrejón de Ardoz. Segunda de abono. Corrida de toros. Toros de El Pilar, bien presentados y de buen juego en líneas generales.
ALEJANDRO TALAVANTE, oreja y dos orejas
JUAN ORTEGA, ovación y dos orejas.
VÍCTOR HERNÁNDEZ, dos orejas y dos orejas














