Sánchez logra salvar el estado de alarma con 177 votos gracias al apoyo de Cs y PNV

20/05/20


El Gobierno ha logrado este miércoles prorrogar por quinta vez el estado de alarma gracias al apoyo de Ciudadanos, PNV, Más País, Coalición Canaria, PRC y Teruel Existe (177), pero esta vez ha contado con más votos en contra que nunca 162 (PP, Vox, ERC, JxCat, Compromis, Foro Asturias y la CUP) y 11 abstenciones (EHBildu, BNG, Unión del pueblo navarro y Nueva Canaria). En la votación dos diputados de Vox se han equivocado y han apretado el sí y la portavoz del PSOE, Adriana Lastra, también se ha confundido y se ha abstenido.

Como ya ocurrió en la anterior votación un diputado de ERC, Joan Josep Nuet, ha roto la disciplina de voto y se ha abstenido pese al criterio de su formación. Después de conocerse el resultado EH Bildu ha hecho público un comunicado en el que explicaban que la decisión de abstenerse se debe a un acuerdo que han alcanzado con el PSOE y Unidas Podemos por el cual el Gobierno se compromete a derogar por completo la reforma del 2012 antes de que se termienen “las medidas extraordinarias” puestas en marcha para afrontar la crisis que ha provocado el coronavirus. 

Sin este acuerdo el resultado de la votación hubiera sido de 177 votos a favor, 167 votos en contra y 6 abstenciones. 

El debate para la aprobación de este quinta prórroga hasta el 7 de junio inaugura un periodo de gran incertidumbre en el Congreso y en la política española. ERC, uno de los socios básicos para la investidura de Pedro Sánchez,lamentó el giro dado por el Gobierno al negociarlo con Ciudadanos, reafirmó su posición negativa en esta votación y avisó del resquebrajamiento del acuerdo que llevó al presidente socialista a La Moncloa, algo que pondría en peligro los próximos Presupuestos del Estado. “Hoy enrabiamos a mucha más gente, llevándonos por delante el espíritu de la investidura, que despertó mucha ilusión”, aseguró el portavoz de Esquerra, Gabriel Rufián. Ciudadanos, con sus 10 escaños, y PNV, con seis, han ayudado al Gobierno a que la prórroga continúe. Pero Cs ha aprovechado para advertir al presidente de que ellos no son socios permanentes, que solo persiguen ser “útiles” y que han sido los que le acompañaron en la investidura los que le están dejando solo.

El debate ha durado casi seis horas y ha concluido con una apelación del presidente, incluso emocional, para continuar unos “últimos metros más” en estado de alarma y derrotar a la crisis para volver a la “nueva cotidianidad”. Durante el debate hubo dos tiempos claramente divididos. Por un lado el duro y áspero duelo dialéctico, ya recurrente, entre el presidente Pedro Sánchez y el líder de la oposición, Pablo Casado. Y por otro, la catarata de desmarques y avisos de divorcio de varios socios o posibles aliados del Ejecutivo, entre los partidos de la izquierda y los nacionalistas, sobre todo por la elección a última hora de buscar pactar esta nueva prórroga del estado de alarma con Ciudadanos. El jefe de Gobierno se agarró al desmentido de Cs para aclarar que no ha cambiado de socios ni de compromisos de programa de investidura: “Aspiramos a sacar adelante los cuatro años de investidura con fuerzas distintas a la derecha, ahora estamos hablando de defender la salud pública o no”.

Gabriel Rufián, de ERC y que era el socio más esperado, no se dispersó con rodeos al recriminar al Ejecutivo que al “sacrificar” a su formación para pactar con Cs para salvar la votación se puede “llevar por delante, quizá de forma irremediable, el espíritu de la investidura”. Luego, cuando Sánchez le ratificó que ahí no había cambios sino necesidad de aprobar el decreto de alarma, Rufián le replicó que ojalá que la legislatura dure cuatro años pero que antes el PSOE y Unidas Podemos deben aclararse sobre qué mandato pretenden cumplir. Junts per Catalunya, Más País y hasta el BNG le hicieron indicaciones similares. El líder de Más País, Íñigo Errejón, eso sí, se atribuyó para sus dos votos la salvación in extremis de este decreto de alarma, pero también alertó: “La mayoría de la investidura se desvanece”.

El portavoz del PNV, Aitor Esteban, desde su escaño y sin alargarse demasiado, agradeció algunas correcciones del estado de alarma en la línea de favorecer la cogobernanza con las comunidades autónomas. El presidente había asegurado antes que la vigencia de las medidas excepcionales que han funcionado hasta ahora no se extenderá “ni un día más de lo necesario”, pero ha advertido, ante esta delicada fase de la desescalada, que ahora “nadie tiene derecho a derrochar lo logrado juntos”. El jefe del Ejecutivo ha remarcado la importancia del consenso: “La unidad es la fuerza más poderosa, ha salvado miles de vidas y ahora la necesitamos para combatir la crisis económica y social y para salvar muchas empresas y empleos”. PP y Vox han atacado con dureza al Gobierno.“Es incapaz de proteger a los españoles más allá de con esta brutal reclusión”, ha considerado Casado. Vox ha animado a seguir con las protestas. “La España de los balcones y las cacerolas es imparable”, ha considerado.

A Pablo Casado no le han convencido esos argumentos y ha reiterado sus acusaciones más agrias para culpar a Sánchez de provocar el “caos”, de estar “desbordado”, de improvisar medidas “como pollo sin cabeza” y según la puja de la geometría variable que necesita cada 15 días para prolongar un estado de alarma que ha descalificado llamándolo “agujero negro para las libertades”. Fue tan seco y sin concesiones que Sánchez le echó en cara más tarde que “entre la unidad y la ultraderecha” había escogido hacer seguidismo del relato ultra de Santiago Abascal de Vox.

Sánchez ha asegurado que esta prórroga será diferente, que solo tendrá como mando único al ministro de Sanidad, Salvador Illa, y que fomentará más la cogobernanza con las autonomías. El líder socialista, además, ha defendido que no ve ningún beneficio en levantar ahora esa situación pese a las peticiones de distintos grupos políticos. También ha minimizado al máximo los recortes padecidos durante estas semanas en los derechos individuales y fundamentales y ha enfatizado que dar por terminado el estado de alarma sería “una irresponsabilidad extraordinaria”. Y para sustentar sus razones acudió armado de varios informes de la Abogacía General del Estado que avalan el uso de esa herramienta legal sin más alternativas en situaciones de pandemia como la actual, trabajos que Casado minimizó como elaborados ad hoc.

El jefe del Gobierno ha destacado que, a partir de ahora, gran parte de la gestión diaria de la salida esperanzada a esta crisis dependerá de las comunidades autónomas y les ha pedido responsabilidad y les ha agradecido el trabajo y la colaboración, sin distinciones. “Nadie tiene derecho a derrochar lo que hemos hecho juntos; el virus lo ha parado el pueblo español”, ha defendido Sánchez.

Pero esos argumentos no lograron convencer ni al PP ni a Vox. El líder de los populares le ha llegado a preguntar al presidente si realmente sabía lo que es la democracia y le ha descalificado por intentar conducir la crisis “como pollo sin cabeza”. Casado entiende que Sánchez es culpable “por su negligencia de no haber podido salvar miles de vidas y miles de puestos de trabajo”. Y ha apuntado en toda su alocución, en esta ocasión leída, contra el presidente de manera muy personal: “Usted no sabe lo que nos pasa, y eso es lo que nos pasa”. Y luego ha arremetido contra el socialista porque lo ve “desbordado”, mintiendo y contando falsedades sobre la pandemia, su evolución y cómo enfrentarla.

Santiago Abascal llegó a señalar al presidente que tendrá que asumir en su momento “responsabilidades por la gestión criminal de una crisis que ha costado miles de vidas” y respaldó totalmente las manifestaciones y concentraciones críticas contra el Gobierno, en la calle, si cumplen los requisitos de distanciamiento, cosa que a menudo no ocurre. El líder de Vox arremetió aún más contra el vicepresidente Pablo Iglesias y las que entiende como sus amenazas de escraches.

El ataque del líder de la oposición y del PP aún pareció ir más allá que el de Abascal. Acusó a Sánchez de tener controlada a la sociedad, a las redes sociales, a los medios de comunicación, y de querer amordazar ahora la calle con las restricciones aplicadas por las fuerzas de seguridad a las protestas de los ciudadanos si no se cumplen los criterios de sanidad y de distanciamiento físico acordadas. El líder del PP tildó de “ocurrencias” y de “tomadura de pelo” las actuaciones y “homilías” del presidente y le reprochó que ahora intente con estas últimas peticiones de prórroga del estado de alarma “echar la culpa a los demás y repartir sus responsabilidades”. Casado concluyó: “Su plan ha sido un fracaso, todo le ha salido mal”.

El dirigente del PP condenó los escraches a ministros y responsables del Gobierno del PSOE y Unidas Podemos, pero les recordó que algunos de ellos los justificaron en el pasado cuando los sufrieron miembros de Gabinetes populares. Y exhortó a Sánchez a no ocuparse tanto de las protestas y caceroladas de la calle Núñez de Balboa y otras zonas de Madrid y más de las colas de gente pidiendo comida en otros barrios, como Aluche.

Casado cuestionó la estrategia del presidente de buscar socios políticos con la geometría variable para sacar adelante sus peticiones de prórroga del estado de alarma y las identificó con una puja al mejor postor entre “separatistas y batasunos” y partidos a favor de destruir España que, subrayó, le han tomado la medida y cada vez le van a exigir más. Fue ahí cuando el presidente del PP habló de que a Sánchez le gusta “el despotismo administrativo” porque en este periodo extendido de alarma que tachó de “aberración jurídica” ha sacado adelante excepcionalmente 210 normas para regular múltiples situaciones y acabó por vaticinar que las caídas de ingresos y del PIB llevarán al país a la necesidad de pedir un rescate a Europa con mayores recortes de derechos para España.




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