Opinión


05/06/14

Tomás Amparán

  1. El Rey republicano

    El Rey ha abdicado, ¡viva la República!. Ese es el grito de mucha gente que ha salido a la calle nada más escuchar que el Rey Juan Carlos había abdicado en favor de su hijo Felipe. Está claro que entre la cantidad de gente que se tiró literalmente a la calle con la bandera tricolor y toda aquella gente que apoyó la iniciativa desde sus casas, es decir esa mayoría silenciosa, que todo el mundo se otorga como suya, debemos plantearnos muy seriamente esto del cambio de Estado. La monarquía, tal y como la entendemos, está finiquitada. Según toda esa gente que, parece ser que es mayoritaria, silenciosa, pero mayoritaria, esta forma de gobierno nuestra que nos ha durado 39 años está más que acabada. Y es que si la dictadura nos duró 36 años, esta Monarquía se ha pasado de vueltas. Cuando la esperanza de vida de una persona es de algo más 80 años en España, creo que debemos plantearnos que cada 40 añitos podamos elegir en referéndum un cambio de sistema político. La verdad es que “molaría” bastante que mi abuela pudiera vivir una monarquía absoluta, una República, una dictadura, una Monarquía Parlamentaria y de nuevo una República. Es cierto que nada es eterno, pero perdónenme, en España todo es tan efímero que no nos da tiempo ni a asumir los cambios.

    Es curioso como hace apenas unos días sólo el 35% de la población ejerciera su derecho al voto y ahora todo el mundo quiere votar un cambio de sistema político. Yo no voté la Constitución actual, no pude votar, no me dejaron, era demasiado pequeño, pero no estoy seguro si eso me de derecho a cambiar aquello que mis padres (no hablo que mis antepasados, digo mis padres) votaron. Debe ser que ellos que venían de una dictadura y tenían todos el “coco” comido, no sabían bien lo que hacían, se conoce que fueron engañados a las urnas. Y nosotros, jóvenes aun y suficientemente preparados, sin que nadie nos haya comido la cabeza, podemos hacerlo mucho mejor que ellos. Mi madre, que me ha ensañado esas pautas que desarrollan un espíritu crítico, que me ha enseñado a amar la política, votó en aquellas elecciones, y aunque no lo he hecho, si la pregunto sobre aquellas votaciones, recuerda perfectamente que votó, y como lo hizo. Y por mucho que me imagine votando entre monarquía y república, no me imagino yendo con mi madre a votar y sin comentar con ella las absurdeces que aveces tiene este país.

    Entiendo que haya gente que no quiera a los Borbones, y desde luego entiendo que haya gente que prefiera un presidente de la República que ejerza de Jefe de Estado. Porque lo que estos días estoy escuchando es que es muchísimo mejor tener una república y echar del país a los Borbones, pero lo que nadie dice es que tipo de República quieren. Porque esa es otra, yo creo que una vez se haga un referéndum para elegir entre monarquía y república, elegida esta última (que está claro que hay inmensa mayoría de gente que la quiere) deberíamos hacer otro para elegir que tipo de república queremos, si la presidencialista de Estados Unidos (buenos esta no, que sabrán los americanos de democracia) o la semipresidencialista francesa (esa tampoco, a ver si ahora vamos a copiar a los “gabachos”). O quizás la parlamentaria griega o italiana (está sí, que países más majos y parecidos al nuestro). Esa, esa, la parlamentaria, en la que el Presidente de la República tiene las mismas funciones que nuestro Rey, esa en la que al Presidente lo elige el Parlamento, y en la que al igual que la nuestra, preside pero no gobierna. Yo creo que deberíamos escoger esa, pero lo suyo sería hacer otro referéndum para que todos nosotros podamos decidir. Y una vez salidos de este escollo viene lo más sencillo, elegir un presidente, como por ejemplo… (los puntos suspensivos significan que estoy pensando), como por ejemplo… (sigo pensando). Bueno cambiemos de tema.

    Al principio del artículo debería haber puesto una nota al pie diciendo algo así como “nótese la ironía del autor” pero no lo he hecho y ahora me veo en la obligación de ponerme serio y explicar mi opinión al respecto. Yo pienso que en España tenemos muchos problemas importantes que resolver antes que meternos a decidir si queremos la Monarquía o no. Evidentemente es un debate que llegará y tendremos que afrontarlo, pero antes necesitamos atajar problemas serios de verdad como es la reforma de la Ley de Partidos, tenemos que hacer frente también a algo tan imprescindible como la reforma de la Ley electoral, pieza clave para cualquier cambio en modelo de Estado. Hay que reformar el Senado, algo absolutamente inservible tal y como está configurado actualmente, hay que revisar profundamente el estado de las Autonomías. No digo que no haya que reformar el modelo de estado que tenemos actualmente, pero deberemos hacerlo más adelante, tenemos aun muchos años por delante y ni las prisas ni las modas, son buenas consejeras. La figura que va a encarnar la jefatura de estado es un hombre que se ha preparado para esta labor, no me imagino a los partidos imponiendo a la sociedad algún político para llevar a cabo esta función. Todos sabemos de la preparación que tienen nuestros presidentes, ninguno de ellos es capaz de poder sentarse en un apartado con ningún dirigente extranjero para hablar en privado de cosas importantes, porque ninguno de ellos es capaz de decir media frase en inglés. Aunque sólo sea por eso, debemos dar una oportunidad a lo que viene, que al menos es conocido. Dejemos que esta democracia nuestra siga creciendo, discutamos e intentemos cambiar las cosas desde sus cimientos, pero no queramos afrontar la reforma por el tejado.

    Volviendo al tono inicial, sólo puedo decir que yo, desde que el rey, muy solemne él, dijo que cedía el trono a su hijo Felipe, llevo preguntándome si lo ideal no sería que en España hubiera un Rey republicano. Nadie pone en duda que no hay persona más preparada para ostentar el cargo de Jefe del Estado que Felipe. Ya que hemos pagado entre todos su preparación, que al menos lo justifique siendo rey, aunque sea, republicano. Digo yo, que puestos a ser originales, seamos originales del todo, para qué andarse con medias tintas. Si todo el mundo quiere una república y todo el mundo piensa que Felipe es el mejor, pues…”blanco y en botella”, ¿no les parece?. Y dicho esto sólo cabe decir, la Monarquía ha muerto, ¡Viva la República!, ¡Viva el Rey!

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