Opinión


07/10/15

Onésimo Pérez

  1. La suerte de varas

    Justo cuando la temporada ha quemado sus últimas ferias, me dispongo a hablar de una de las suertes mas bonitas y emocionantes que tiene el toreo, y que por desgracia los taurinos no la han birlado, los pocos aficionados que van quedando entre los que modestamente me incluyo, no podemos disfrutar de la suerte de picar en toda su pureza, a las pruebas me remito, entre las cerca de cien corridas de toros que  he tenido el privilegio de presenciar durante la pasada temporada, y de los mas de seiscientos toros lidiados ¿cuántas veces hemos visto derribar o “romanear” a los toros?, se cuentan con los dedos de una mano y en la mayoría de los casos el derribo se produce por accidente del caballo, y pocas veces achacado a la fuerza del toro.

    El reglamento del año 92 (llamado de Corcuera), por ser el Ministro que lo autorizó y lo firmó, ya se recogía la disminución de entradas al caballo, implantándose en todos los cosos “El Monopuyazo”, salvo en algunas plazas importantes donde aún se mantienen dos en lugar de tres del antiguo reglamento, a pesar de que el segundo es mera ficción; Por poner un ejemplo a mas de la mitad de los toros que se lidian en Madrid que es la primera plaza del mundo, cuando se anuncian las figuras, los picadores no hacen sangre ni para hacer análisis, y eso en Madrid, en las demás plazas no digamos.

    Le han quitado el poder al toro, se torean toros que lo parecen pero que no lo son, ¿Qué se ha conseguido con esto?, que se está simulando la suerte de varas con la complicidad de los toreros y los ganaderos, se dan picotazos que no puyazos,  así se pueden dar miles de muletazos a animales descastados que mas parecen mulos, por tontos, (los taurinos prefieren llamarles nobles).

    Para mí que esta es una de las causas por las que han ido desapareciendo los toros encastes Santa Coloma de las plazas, muchos ganaderos que necesitan vender sus productos han ido sacrificando las reses que tenían de este encaste y rehaciendo sus vacadas, pasando a criar los toros “artistas”, los que se dejan y con los que los toreros dicen que “disfrutan”, con el mínimo riesgo y donde la emoción desaparece al faltar naturalmente la casta; Si es cierto que vemos salir por chiqueros los toros con mas trapío y belleza, toros con 500 o 600 kilos con muchos cuernos y en su mayoría con cinco años y mas, por el contrario cuando están debajo del caballo apenas les mueven y tienen que sacarlos rápidamente.

    ¡Cuánto ha cambiado esta suerte del toreo en estos veinticinco años!, en los años ochenta cuando los toros recibían dos varas el público abroncaba al picador, los pitidos llenaban la plaza, en la segunda que era un puro picotazo los aficionados gritaban:-¡Sin picar, Sin picar! Hoy ocurre lo mismo pero los aficionados se callan porque de lo contrario se quedarían sin toro.

    Si los toros hablaran seguro que dirían:- ¡Si, pero es que nos topamos con un muro que es el caballo de picar!

        De cualquier forma y echando mano del refranero español, “ entre todos la mataron y ella sola se murió!

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